lunes, 11 de febrero de 2008

Así fue la reunión

Y llegó el gran día. Como ya es costumbre en Puerto Montt, el cielo estuvo despejo y la temperatura, sobre los 25 grados a la hora en que la esperada reunión comenzó.

Marcelo Gebhardt y Francisco Delgado, cargando fotográfico de alta complejidad (¡era que no!), fueron los primeros en cuadrarse en la puerta principal del colegio, que ahora luce una fachada de color azul cielo, muy distinto al amarillo pollo de nuestro paso por la educación media.

Marco Calisto sj, el anfitrión, se sumó a esta avanzada, que luego se completó con Fabián Soto, Juan Santana, Francisco Ruiz, Patricio Valenzuela, Iván Arismendi, Fernando Ulloa, Angelo Cherubini y Edgardo "Caco" Ortega que llegó con una batería de tallas que animaron toda la jornada.

Por supuesto que el paso de los años, las poncheras, las calvicies, las canas y las arrugas fueron el tema. Y es que para la gran mayoría de los que estaba allí, éste era el primer momento desde la licenciatura es que nos volvíamos a ver las caras.

Como decía el programa, Marco nos mostró la maqueta del nuevo colegio que se comenzará a construir pronto y que reemplazará al nuestro. Contará con canchas de tenis, piscina, muchas áreas verdes y ampliará la educación mixta, que ya está implementada en la la básica. De hecho, César Ulloa anunció que una de sus tres hijas estudiará en el San Javier desde este año.

El recorrido de rigor por la cancha de básquetbol, el edificio de la media y las mesas de ping pong fue lo siguiente. No pudimos ingresar a la sala del cuarto medio, pero casi todos pensamos lo mismo: ¡qué chico se ve todo ahora y qué grande se veía en ese tiempo y en nuestra memoria!

El partido de fútbol terminó en ¿empate? a 4 goles. Las escuadras formaron por un lado con Ortega, Santana, Ruiz y Valenzuela y, por el otro, Ulloa, Gebhardt, Delgado, Calisto (ayudado por la Mano de Dios). En el entretiempo, hubo cambio de jugadores de Palma y Cherubini en ambas escuadras.

No hubo cronómetro y el área de juego se redujo bastante. Pero a juzgar por la cara de los participantes, fue el equivalente a correr un maratón ;-) Juan Santana nos recordó con sus potentes tiros a quemarropa por qué en sus tiempos mozos le apodaban "patitas con sangre", mientras que Delgado, Ruiz y Gebhardt reeditaron algunas de sus jugadas memorables y de destreza con la esférica.

Tras una rápida ducha, Marco Calisto sj ofició una misa íntima en que cada uno pudo compartir lo que había sido de los últimos veinte años de la vida. Allí supimos que muchos de nuestros seres queridos se habían ido, pero que la vida ha compensado esos momentos tristes con la alegría de los hijos y las esposas. También nos enteramos de que Patricio Valenzuela e Iván Arismendi se habian casado con extranjeras y, sorprendemente, que ambas no eran niafroamericanas ni asiáticas ni musulmanas, cómo lo hizo saber polémica y jocosamente el mismo Pato (gracias a Dios no vivimos en Estados Unidos en donde este tipo de comentarios habría sido motivo de demanda civil!). También compartimos nuestra vida laboral y cómo veíamos en este plano el sello que nos dejó la formación valórica ignaciana y cómo el lema "Formarnos para servir" lo vivíamos a diario en nuestros puestos de trabajo.

Finalmente, llegó la hora de la comida. Allí se nos sumaron César Ulloa -quien viajó desde Panguipulli en donde veranea la familia-, Yuri Rain, Juan Pablo Jeldrez, Javier Bahamonde y el Rafa Barría, el invitado sorpresa de la noche porque a pesar de que nunca confirmó su presencia entusiasta fue el punto alto de la fiesta. Por su increíble memoria que recordaba todo: sobrenombres, chascarros y pololas (que a estas alturas parecían haber quedado en el olvido) como por sus expresivas y efusivas muestras de cariño que aparecieron ya entrada la noche, con varios grados alcohólicos más en el cuerpo.

La sobremesa fue lo más memorable y representativo de la jornada, porque se extendió hasta pasadas las 2am. Todos hablaron con todos, de la vida, de las cosas que han pasado, de los momentos buenos y malos. Contra todo pronóstico, fue como si nunca hubiéramos dejado de vernos: no hubo caras largas, ni momentos de tensión, ni de distancia incómoda. Tampoco fanfarrones, como algunos temían. Tampoco nos quedamos pegados en el pasado, sino que compartimos efectivamente lo que había pasado en nuestras vidas en los últimos veinte años, lo que refresca y renueva el vínculo afectivo que se generó en la promoción 1988 del San Javier.

Quedan las ganas de que se repitan las juntas periódicamente. Por mi parte reitero mi disposición a facilitar encuentros como estos. Pero una misión de este tipo tiene dos partes: alguien que la empuje y participantes motivados. Así que de todos depende que en el futuro próximo podamos reeditar una junta de este tipo, con más asistentes y tan memorable como esta.


Update 1:

Puedo aportarte con unas precisiones técnicas sobre el encuentro pelotero.
por un lado estaban Ulloa, Santana, Ruiz y Calisto; y por el otro Ortega,
Delgado, Gebhardt y Valenzuela. Y del marcador, creo que mi equipo perdió,
no tengo idea pero algo así como 5 a 2, preguntale a Santana o Ruiz, los
ganadores siempre tienen memoria para esas cosas tan irrelevantes como el
marcador final (según dicen los perdedores).
--Francisco Delgado

Update 2
Muchos preguntan qué pasó después de las 2.30am... Como dice el Rumpy: un caballero no tiene memoria.
-- Andrés Palma

No hay comentarios: